Coso, luego existo. O cómo entrar de nuevo en harina.

Este año me he tomado vacaciones de las de verdad. He hecho un paréntesis de obligaciones, horarios, e incluso máquina de coser y blog. Lo único que me unía al mundo costurero era mi cuenta de Instagram, por donde me de dejado caer de vez en cuando. He de confesar que a veces, sobre todo al principio del período estival,  me apetecía mucho meterme entre costuras. Más viendo que vosotras SEGUÍAIS cosiendo. Y también porque me autoregalé una recubridora, cosa de la que tenía muchas ganas, y qué menos que ponerse a probarla inmediatamente. (si os apetece os cuento mi experiencia en otra entrada). 

Pero logré contenerme (no tenía tela, ni mucho tiempo entre viajes, ni mi costurero, ni na…), y  como suele pasar con todo aquello que dejas de practicar durante algún tiempo, al final he acabado por emplear mi otrora tiempo de costura en cosas propias del verano: mucha vida al aire libre en playas y piscinas, familia, barbacoas, amigos, comidas, cenas, viajes… Total, que he acabado por no echarla de menos. Ahora, con la vuelta a una realidad cotidiana, vuelve el tiempo para la costura.  Pero me cuesta entrar en harina. A ver, que un par de arreglos y una clase de costura para una amiga ya he hecho, pero… Qué pereza de calcar patrones, cortar, lavar, plancharrrr!…. Y no será porque no necesite coser nada, que a Miss I. no le vale nada del año pasado, of course. Y aunque todavía hace tiempo de ropa ligera, sería deseable no procastinar (palabro que suena bonito para decir, en este caso, lo mismo que perrear)  y que el fresco no nos coja en shorts. Y para motivar aún más, están las telas de nueva temporada…  Porque a pesar de no coser ni un botón, no he dejado de comprar telas. NO HIJA, NO. Que lo de comprar y guardar es ya una cosa intransferible e indivisible de mi persona. Que ya nos conocemos… Pues ni por esas. Llevo unos diez días que paso corriendo por delante del Attelier. Cobarde soy… Por supuesto mirar internet, tus tableros de Pinterest, las revistas y patrones que caen en tus manos es una manera de empezar a alimentar el gusanillo. Pero necesitas empezar a hacer algo en lo que intervengas directamente si quieres empezar a coser antes de que se acabe el otoño.
Así que he decidido tratar este hastío como si fuese en tercera persona, y adoptar el sentido común para seguir una serie de acciones que me lleven a coger carrerilla. Consejillos que te daría tu terapeuta para recuperar el apetito “costural”. Continue Reading ›